Desde hace tiempo, los foros de imágenes anónimos han sido espacios que permiten conversar bajo el anonimato de un seudónimo, sin necesidad de revelar tu verdadera identidad. Pero ahora, quienes frecuentan estos foros se han volcado a probar y compartir herramientas de IA utilizadas para el “doxing”, es decir, programas que permiten buscar, relacionar y publicar datos de otras personas sin su consentimiento. El doxing, también conocido como “doxeo”, suele ir de la mano con el acecho, el acoso, la extorsión y el hackeo de las cuentas de la víctima. Todas estas acciones, en última instancia, pueden afectar la reputación de la persona afectada o pueden llevar incluso a consecuencias peores.
En esta publicación, te explicamos cómo la IA ayuda a las personas malintencionadas a filtrar información sobre sus víctimas y cómo puedes defender tu derecho a la privacidad en Internet.
Cómo hace un atacante para descubrir información sobre otra persona
Los analistas de Open Measures informan que, desde octubre de 2025, los usuarios de Soyjak.party, un foro de imágenes popular entre jóvenes con ideas de extrema derecha, han estado usando la IA para desanonimizar a otros usuarios y discutir sus logros. Las víctimas de estos jóvenes suelen ser activistas, blogueros y los usuarios de foros “enemigos”.
Los expertos descubrieron herramientas que se ejecutan directamente en el navegador y que automatizan casi todo el trabajo de recopilar información sobre la víctima. Estos programas pueden hacer búsquedas en bases de datos de filtraciones y otras fuentes abiertas. Cuando encuentran una pista nueva, como un correo electrónico vinculado a un nombre de usuario, la aprovechan para ahondar en la investigación. Las herramientas también extraen metadatos de fotos y videos, y estiman la ubicación de la persona de interés utilizando las direcciones IP encontradas. Finalmente, generan un enorme expediente digital con todo lo recabado. Los programas de Soyjak.party ya no funcionan, pero se han estado difundiendo utilidades similares en otros foros de imágenes.
En una investigación de febrero de 2026, se demostró que, a veces, las charlas de carácter general mantenidas en un foro bastan para revelar la identidad de los usuarios. Los investigadores crearon resúmenes de lo publicado por 338 usuarios de Hacker News y, tras eliminar nombres reales, nombres de usuario y enlaces a redes sociales, le pidieron a la IA que averiguara quién había creado las publicaciones. Luego de comparar detalles sobre empleos, intereses y antecedentes personales con información disponible en línea, la IA identificó correctamente a 226 personas, es decir, unos dos tercios de la muestra. El precio de sacar a alguien del anonimato resultó ser absurdamente bajo: entre 1 y 4 dólares estadounidenses por usuario.
En este punto, cabe reconocer algo: la capacidad de crear fichas o expedientes digitales es anterior al auge de la IA generativa. Por empezar, existen herramientas de OSINT diseñadas para buscar datos en fuentes abiertas. Los primeros en aprovecharlas fueron los periodistas y los investigadores, pero, para sorpresa de nadie, poco tardaron aquellos con intenciones “non sanctas” en aprender a dominarlas. A diferencia de los modelos y agentes de IA, los servicios de OSINT tradicionales operan con scripts predefinidos: no pueden “pensar” ni tomar decisiones sobre la marcha.
Un agente en busca de venganza: el caso OpenClaw
Si piensas que el doxing siempre requiere de una persona que no tenga buenas intenciones, tenemos malas noticias: a veces, quien busca ajustar cuentas puede ser (música dramática) la mismísima inteligencia artificial.
Te contaremos una historia que, en su primer capítulo, no tenía nada preocupante. Un agente de IA, que se ejecutaba en la muy ensalzada plataforma OpenClaw, sugirió una mejora para Matplotlib, una herramienta popular utilizada para crear gráficos y diagramas. Pero las reglas del proyecto Matplotlib no permitían aceptar código que proviniera de un agente de IA. Fue así que Scott Shambaugh, uno de los voluntarios del proyecto, siguió las reglas y sencillamente rechazó lo que sugería la inteligencia artificial.
Lo lógico sería pensar que ahí termina la historia. Pues no. Convencido de que el rechazo merecía difusión, el agente de IA publicó en su blog (sí, leíste bien: el agente tenía su propio blog) un revelador artículo de “destape” sobre el voluntario del proyecto. El agente recopiló información sobre Shambaugh de fuentes abiertas, estudió su actividad pública y lo acusó de tener prejuicios contra la IA. Incluso comenzó a especular sobre las motivaciones psicológicas del programador y sugirió que temía la competencia de la IA.
Tras conocerse esta conversación “privada” entre Shambaugh y el agente de IA, otros usuarios salieron en defensa del desarrollador y el agente debió publicar un “mea culpa”.
Esta historia, que es en verdad bastante absurda, deja una buena lección: es vital leer siempre, detenidamente, la política de privacidad de los servicios de IA y se deben evitar los modelos nuevos de orígenes desconocidos.
Una guía para no caer presa del doxing
Si la IA puede agilizar las búsquedas y conectar detalles que antes quedaban dispersos entre decenas de sitios web, surge una pregunta lógica: ¿qué puede hacer una persona para reducir su huella digital?
Desaparecer de Internet por completo es casi imposible. Por eso, proteger tus datos no consiste tanto en dejar la menor huella posible, sino en reducir la cantidad de eslabones que, si se vinculan, permitan reconstruir tu identidad. Si eres un usuario avanzado, te recomendamos que leas nuestra publicación Cómo desaparecer en Internet, además de los consejos que encontrarás a continuación.
Controla tu huella digital
- Búscate en Internet. No busques solo tu nombre: prueba también con tu dirección de correo electrónico, tus apodos y tu número de teléfono. Si no te incomoda que la IA procese tus datos, puedes incluso pedirle que elabore una ficha sobre ti. Solo recuerda que siempre existe el peligro de que tus datos terminen expuestos accidentalmente por una filtración o un error. Y no: los servicios grandes y de buena reputación no están exentos de este riesgo.
- Configura como privados los perfiles que no quieras compartir con el mundo. Al hacerlo, será más difícil que los motores de búsqueda indicen tus nuevas publicaciones, y los extractores de datos y las herramientas de OSINT no podrán recopilarlas con tanta facilidad. Mientras estés haciendo cambios en tus perfiles, aprovecha para revisar tus comentarios y publicaciones y eliminar todo lo que no necesites.
- Elimina tus cuentas fantasma. Revisa tus bandejas de entrada para ver en qué sitios web te has registrado. Hazte al hábito de eliminar las cuentas que hayas dejado de usar: estas pueden conservar tus datos personales por años, y siempre existe el riesgo de que la próxima filtración de datos contenga tu información.
- Configura la autenticación de dos factores. Si habilitas este mecanismo, aunque logren adivinar tu contraseña o la encuentren en una filtración, no podrán acceder a tu cuenta sin superar un paso de autenticación adicional. Para el segundo factor, recomendamos usar códigos de un solo uso que se actualicen cada treinta segundos y guardarlos en un buen administrador de contraseñas.
- Elimina los metadatos de tus fotos y videos antes de publicarlos. Si alguien tiene malas intenciones, puede aprovechar los metadatos para averiguar mucho sobre ti, como el lugar y la fecha exacta en que tomaste una foto y el modelo de dispositivo que usaste.
- Usa una contraseña diferente para cada una de tus cuentas. Según nuestras investigaciones, las contraseñas que se crean combinando datos personales, como el apellido de soltera de la madre o la fecha de nacimiento, con un carácter especial al final son por demás débiles. Este tipo de información suele aparecer en las filtraciones o puede recabarse en fuentes públicas, por lo que un algoritmo inteligente no tiene demasiados problemas para descifrar esta clase de contraseña por fuerza bruta. Por supuesto, nadie puede recordar cientos de contraseñas independientes. Lo mejor es delegar esa tarea a nuestro administrador de contraseñas, una bóveda segura que te permitirá generar y almacenar contraseñas únicas y complejas, además de sincronizarlas entre todos tus dispositivos.
- Entérate cuanto antes de las últimas filtraciones. Existen servicios en línea que pueden enviarte una alerta sin costo si tu correo electrónico aparece en una filtración de datos conocida. Pero es mucho más práctico monitorear las filtraciones con una aplicación de seguridad especializada. Kaspersky Password Manager, por ejemplo, revisa continuamente cada entrada guardada. Te mostrará una advertencia si usas una misma contraseña para diferentes sitios web o si una de las combinaciones de nombre de usuario y contraseña guardadas se ve comprometida. Hemos publicado instrucciones sencillas para Windows, macOS, Android y iOS que te ayudarán a revisar todas las contraseñas almacenadas en Kaspersky Password Manager. Tus contraseñas nunca se envían a Kaspersky. En nuestra publicación Cómo crear contraseñas seguras y dónde almacenarlas, explicamos cómo podemos analizar tus contraseñas sin saberlas.
- Usa una solución de seguridad confiable que rastree e impida la filtración de tus datos. Mientras que Kaspersky Password Manager solo revisa las entradas de contraseñas activas que has agregado, Kaspersky Premium puede monitorear si existen cuentas vulneradas asociadas a tus direcciones de correo electrónico (puedes definir hasta cincuenta direcciones que desees monitorear). También puede alertarte de robos de identidad digitales vinculados a tus números de teléfono. Además de informarte sobre filtraciones que ya hayan ocurrido, nuestras soluciones de seguridad son capaces de evitar que se recopilen datos sobre ti en línea.
- Configura la privacidad de tus dispositivos y aplicaciones sin costo con nuestro servicio en línea, Privacy Checker.
Mantén separadas tus cuentas
Cuantos más sitios web tengan tu dirección de correo electrónico, más seguido aparecerá en perfiles publicitarios y en posibles filtraciones. Para registrarte en sitios de poca importancia o que solo vas a necesitar una vez, puedes usar un servicio que enmascare tu dirección de correo. Los usuarios de Apple tienen acceso integrado a esta función (Ocultar mi correo). Si usas otro sistema operativo, puedes probar Firefox Relay, por ejemplo.
Este servicio crea una dirección de correo independiente, que actúa como intermediaria para el sitio web en el que quieres registrarte. Los mensajes enviados a la dirección intermediaria se reenvían automáticamente a tu bandeja de entrada real sin que el sitio web obtenga acceso a tu verdadera dirección de correo electrónico.
Si quieres ir más allá, puedes usar identidades secundarias para dividir manualmente tu vida digital. Crea varias direcciones de correo para distintos fines. Utiliza una dirección, por ejemplo, para tiendas en línea, bancos y servicios gubernamentales, una segunda para redes sociales públicas y una tercera para foros y redes sociales donde quieras mantener el anonimato.
Ten en cuenta que todo esto tiene cierta complejidad: tendrás que inventar nuevos apodos constantemente y asegurarte de que nunca se mezclen tus identidades secundarias. Si usas un correo electrónico para un perfil anónimo, no lo vincules a servicios que ya tengan tus datos reales ni lo uses como dirección de respaldo para una cuenta pública. Una sola vinculación accidental puede echar a perder tus esfuerzos en un segundo.
Revisa lo que compartes con tus exparejas
Si terminaste con una pareja hace poco, no olvides revisar a qué partes de la vida digital que compartían mantiene acceso esa persona. Por desgracia, es muy usual que las exparejas sean quienes divulguen sin permiso información confidencial de su antigua “media naranja” o que la espíen y acosen sin cesar. Para obtener más detalles sobre qué hacer exactamente en esta situación, lee nuestro artículo Higiene digital después de una ruptura: qué hay que revisar y bloquear.
Ejerce tu derecho al olvido
Muchos países tienen una ley de derecho al olvido. Permite solicitar a los motores de búsqueda que eliminen los enlaces a páginas que contengan tus datos personales.
Puedes remitir los enlaces problemáticos, explicar por qué quieres que se los oculte y solicitar que se los elimine de los resultados de búsqueda. Ten en cuenta que las páginas en las que estén alojados los datos no se eliminarán. Estas podrán seguir apareciendo en otros buscadores o al realizar otras consultas de búsqueda.
Para enviar una solicitud de este tipo, usa los formularios dispuestos para tal fin por Google o Bing. Pero ten presente que los motores de búsqueda pueden rechazar tu solicitud si consideran que la información es de interés público o que la ley exige que se mantenga publicada.
Existen formas más eficaces de eliminar tus datos de Internet, aunque requieren más tiempo. Las explicamos en detalle en nuestra publicación Por qué los agentes de datos crean dosieres sobre ti y cómo evitar que lo hagan.
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